Entrevista al P. Menapace

Revista Umbrales n°91
Jóvenes: lo sembrado queda
El p. Mamerto Menapace, monje benedictino del monasterio de Los Toldos (Azul, provincia de Buenos Aires), es conocido por sus más de 20 libros, sus muchas intervenciones televisivas y radiales, cientos de conferencias y cantidad de cuentos populares con los que llega al público anunciando un Evangelio de alegría y esperanza. UMBRALES se encontró con él para entrevistarlo sobre el terna de los jóvenes.
* P. Mamerto, ¿cómo ves a la juventud de hoy?
- Soy optimista y tengo una mirada positiva respecto a los jóvenes de hoy. Desde hace 4 años estoy haciendo una especie de test después de charlar con ellos y de que se reúnan en grupos, con una pre- gunta que les dejo: "¿Cuáles son las tres cosas que tengo y que me dolería perder?" El 95% de los jóvenes donde voy (en Uruguay, Chile, Argentina -desde El Dorado hasta Tierra del Fuego-), me responde de la misma rnanera: la familia, los amigos, la vida. la inmensa mayoría de los jóve- nes tienen claro que estos son los valores fundamentales. Aunque muchas veces no estén en casa, o,tengan que dejar a los amigos por el estudio y el trabajo y con respecto a la vida, muchas veces confunden vivir con "sentir"... La búsqueda de sensaciones y sensaciones fuertes, desde la música a todo volumen hasta la moto a toda velocidad, inclusive con bebidas y hasta con drogas, hace que buscando sensaciones -porque quieren vivir- Puedan a veces chocar
con la muerte...* ¿Los jóvenes siguen teniendo ideales?
- Los jóvenes siguen teniendo ideales; tienen muy claros ciertos valores y las metas, pero encuentran muy difíciles los caminos para llegar a esas metas. Uno trabaja con cariño con ellos, los respeta y quiere acompañarlos pero resulta difícil saber cuales son los caminos mejores, sin tomar las decisiones por ellos. Viendo además que muchas cosas no las va a poder conseguir, el joven prefiere a menudo disfrutar del momento. Hay un eslogan de una bebida que dice: "El sabor del encuentro es disfrutar el momento. ¿Por qué dejarlo pasar?" Es un eslogan que se ha impuesto en la juventud; realmente muchos lo siguen. Además a los jóvenes les resulta difícil concentrarse largo tiempo en algo; es la cultura del "zapping". Hasta frente a un televisor están permanentemente saltando de canal, de programa; están estudiando y a la vez tienen la radio prendida, escuchan música, toman mate. Si se les habla la charla tiene que ser ágil, con cuentos y anécdotas para que se les mantenga despierta la atención.
* ¿Qué diferencias notas con la juventud de las décadas del '70 y del '80?
- En aquel tiempo la juventud estaba fuertemente tensionada por lo socio-político. Los planteos de los jóvenes eran sobre las opciones políticas concretas en el tema de la liberación. Hoy esos temas en general no interesan. Antes en los grupos se tocaba la guitarra, hoy se escucha un compact; prevalece todo lo que es "light", lo que no exige esfuerzo... Hoy son muchos más los que miran partidos de fútbol que los que los juegan; son muchos más los chicos que escuchan música que los que aprenden guitarra. Por otra parte, aunque en grupo los jóvenes parecen faltos de interés y despreocupados, individualmente, tienen una gran cuota de angustia, de incertidumbre, de inseguridad... Los aspectos más positivos son sobre todo el amor a la vida, la pasión de vivir. No es una juventud comprometida en lo socio-político, pero sí en orden a la vida, a la búsqueda de la vida, a los valores. Además es notable el interés que demuestran cuando creen en la persona que aman, aunque no compartan todo lo que dice. El Papa Juan Pablo es escuchado por los jóvenes aunque no compartan todas sus enseñanzas. Creen más en la persona que en la teoría, en el testimonio que en la doctrina.
* ¿Cuál es tu experiencia con la juventud?
- No me gusta "dorarles la píldora", dejarlos contentos. Siempre les digo: "No me den la razón, usen la de ustedes". La vida es como la plata; el billete tiene un valor, pero deja de ser un papelito y adquiere su verdadero valor en el momento en que se gasta y adquiere el valor de aquello en que se lo gasta. La vida adquiere el valor de aquello en que la gastamos. Ellos te agradecen cuando les ayudas a encontrar algo por lo que valga la pena vivir. Aunque sea costoso. Uno de mis cuentos que tuvo más éxito es "Morir en la pavada". Es la historia de un huevo de cóndor puesto bajo una pava que nace y empieza a vivir en la pavada. Un día siente un llamado más profundo y cuando está por realizarlo viene una pavita, lo de- vuelve a la pavada y él sigue en ella sin darse cuenta de que su misterio profundo era ser cóndor. En la psicología de los jóvenes de hoy, la vida se puede vivir sólo cuando tiene un sentido, un para qué. El fenómeno de la cantante Soledad, partiendo del folklore al que ella añade todo ese show, esa vida juvenil, con una conducta tan sana, es algo excepcional. Sus ideales son justamente la familia, los amigos, la vida.
* ¿Qué es lo que más les gusta de la Iglesia a los jóvenes y cuáles son los cambios que le piden?
- Los jóvenes son sinceros. No les gusta lo artificial, lo prescripto, son transgresores. Siendo inseguros, no les gustan las normas, la rigidez de las instituciones. Sin embargo, cuando encuentran a alguien que vive en serio su fe, sobre todo en la entrega a los más pobres, en la lucha por la paz y la justicia, se entusiasman. Casi sin excepción todos los jóvenes han idealizado a la Madre Teresa de Calcuta. Hoy los jóvenes necesitan puntos de referencia claros y creíbles, mas allá de las que puedan ser debilidades humanas. En lo político han heredado de la generación anterior, una profunda frustración respecto al compromiso de la institución Iglesia en lo que fue el dolor de la gente; con verdad o sin verdad. No han conocido ni conocen en general a figuras como Angelelli, Mugica, y su testimonio martirial. A la Iglesia le piden que sea más fraterna, más simple. Basta de títulos eclesiásticos. Somos hermanos. La celebración de la liturgia, sin ser extravagante o caprichosa, debería ser más participativa y festiva. Hay liturgias demasiado aburridas, no por la liturgia misma sino porque se celebran con la idea de "asistir" a algo que hacen algunos, sin participar activamente.
* ¿Sobre qué puntos debería insistir la pastoral juvenil en las parroquias?
- Hay que cuidar un aspecto masivo, aprovechando ciertas fiestas del año, actos en la calle, peregrinaciones y caminatas, etc.... y un aspecto más intensivo a nivel de grupos con un trato personalizado y un seguimiento. En este campo se puede sentir la sensación del fracaso sin que lo sea realmente, porque el joven frente a su sexualidad, por ejemplo, de repente agarra otro camino y nos deja. Pero lo sembrado queda. Los grupos juveniles son grupos "espigas". No tienen la misión de permanecer eternamente sino de hacer madurar la vida espiritual de cada persona para que, sacada de esa espiga, pueda florecer donde la siembren.
* ¿Cuál es tu mensaje para los agentes pastorales?
- Lo importante con los jóvenes es tener entusiasmo, brindarles cariño y formar líderes. Que encuentren cabida en las parroquias. En octubre, miles de jóvenes en Valparaíso (Chile) hicieron el gesto simbólico de limpiar el f renté de la intendencia y el frente de la catedral para volverlo a pintar y así manifestar su deseo de renovar el rostro de la Iglesia y de la sociedad. A quien ama a los jóvenes y sigue sembrando, no le faltará la cosecha.